viernes, 14 de enero de 2011


El regateo en la India

Quien no ha visitado la India, probablemente no sabe que regatear forma parte de la vida cotidiana en la India. Ellos le llaman en ingles “bargaining” y en la práctica en la India se puede negociar el precio de casi todo, desde alojamiento en un hotel hasta un refresco. Incluso en los establecimientos donde los precios están marcados, que son muy pocos, muchos hindúes trataran de descontar algo de la cuenta. Cuando se adquieren productos en los mercados que florecen por toda la India, regatear es algo necesario a menos que se esté dispuesto a pagar un precio mucho más alto. Para muchas personas no habituadas al regateo puede resultar algo molesto, aunque lo mejor es mantener la calma y recordar que más que una lucha es un juego. Debe tener en cuenta que cuando el comerciante se percata de que usted es extranjero multiplicara varias veces el precio regular para después irlo rebajando en caso de regateo. Al principio quizás le resulte chocante, pero con el tiempo se dará cuenta que es una forma de vida, una costumbre ancestral y que cuando uno adquiere experiencia y conoce los precios, la balanza se inclina a nuestro favor, pues quien paga, manda.
La primera regla a tener en cuenta es no mostrar nunca mucho interés por el producto que se desea adquirir. La segunda es no comprar el primer artículo que resulte atractivo. Antes conviene explorar un poco y familiarizarse con los precios, pero de forma discreta, ya que si se vuelve al primer establecimiento, el vendedor puede darse cuanta de que el suyo es el que posee el precio más bajo.
Conviene decidir primero cuánto se está dispuesto a gastar y después expresar un interés casual en comprar. El vendedor dirá un precio y comenzara el juego del regateo. Lo mejor es después de ya haber preguntado los precios de lo que desea comprar en varios lugares decir una cifra menor a la encontrada o preguntar cuanto es el precio mínimo que el comerciante esta dispuesto a ofrecer y aparentar que nos parece alto. Como es de esperar, el comerciante exclamará cuán absurdo es el precio sugerido y dirá el más bajo que está dispuesto a ofrecer. Si todavía no es lo suficientemente bajo, conviene insistir sin dejar de sonreír. Si aún así no se obtiene el precio que se desea, es conveniente marcharse, lo que a veces cierra la venta a favor del cliente. En caso contrario, hay miles de tiendas en la India.
Si se obtiene el precio deseado (o incluso más bajo) no hay por qué sentirse culpable en ningún caso. Ningún vendedor, no importa lo que pueda decir, vende nunca por debajo del coste del producto.